Entre ilusiones y comparaciones enjuició toda una vida entera.
Y hoy ve como un juicio que antes servía, hoy no sirvió.
Ayer si, hoy cualquiera.
Pero ahora ¿cómo se hace, cómo saco esto de acá? ¿Cómo empiezo de nuevo? ¿Cómo perdono? ¿Cómo me perdono a mí además? ¿Cómo disfruto el juego?
Y de pronto sintió un nudo en la garganta y sin embargo disfrutó.
Él le llamó aceptación a ese llanto sin consuelo y desde ahí transformó la rigidez del miedo cruel y paralizador en impulso motor.
Fue en busca de su esencia una y mil veces y encontró que ésta siempre mutaba, de forma espacios, tiempos, todo acorde a la emoción del momento en que estaba
Focalizó tanto en ahora que temió perder completa la memoria.
Él le llamó plenitud a esa risa en carcajada y desde ahí la virtud de vivir libre o nada creció
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