miércoles, 4 de enero de 2012

Creo que descubrí que no solo las palabras se las lleva el viento, si no también las caricias, las sonrisas, los susurros, el aliento, los recuerdos. Ojalá no hubiera creído en cada movimiento de tu boca, ojalá no hubiera creído conocerte de memoria, ojalá no hubiera creído en cada promesa tuya, ojalá no nos hubiera creído tan fuertes e invencibles… Qué inconsciente.
Si tuviera que elegir, preferiría que tu rol en mi vida sea como esas cosas lindas que no pasan muy a menudo pero que tampoco se quedan por siempre, esas personas fácil de olvidar, fácil de volver a nombrar, mirarte como lo que alguna vez fue y listo. Pero algo se quebró al ver que realmente no eras lo que pensé, no eras ese “héroe” que yo tanto añoraba, al ver que realmente estás tan lejos que me haces sentir insignificante, estás tan frío que hasta creo no conocerte, hace tanto no veo tu sonrisa, te mire a los ojos y ya no pude leerlos como antes solía hacerlo, ya no puedo saber lo que sientes, ya no puedo mirarte con otros ojos que no sean los de ahora, no puedo mirarte con otra cara que de decepción y melancolía, no puedo creerte otra cosa, que la mentira más grande que conocí en mi vida. No siempre elijo las mejores opciones, no siempre pienso antes de dar un paso, no siempre miro a mis costados, no siempre me salvo de mis errores. Pero creí que vos sí me salvarías de ellos, que cuando decía vos y yo, era algo perfecto sin tropezones sin caídas, sin mentiras. A veces me siento estúpida al creer las cosas que creo.
No sé que pensarás en estos días que ya no sé quien sos, no sé que sentirás cuando te cruzo en algún rincón, no sé que me querrás decirme con tu mirada perdida, no sé que querrás hacer ahora con tus palabras vacías, no sé si fui yo, no sé si fuiste vos, no sé si esto alguna vez tendría que haber sido, ni si nos tendríamos que haber conocido. Pero de una cosa estoy segura... El corazón es todo. Y vos no pusiste a tu corazón en esto (aunque creíste hacerlo).

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