Me prometí no extrañarte, darme la cabeza contra la pared si intento llamarte, morderme las manos si te extraño entre los dedos, si te pienso al menos.
Prometí quererme lo suficiente; olvidarme de ti, de esos días, de esas noches, de todo eso que no sé bien qué fue pero fue supuestamente "nuestro".
Me propuse incluso entre mis parpadeos fríos: odiarte con toda mi alma; porque si eso fue amor, termino dejándome rota y por tanto, no tengo derecho a pensarte siquiera al escribir estás lineas, ni con este odio ridículo, ni con nada. Te deseo felicidad, porque no soy como vos, pero créeme, no saber de ti es mejor que tenerte en frente.
Púdrete cariño.
lunes, 24 de octubre de 2011
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